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«Rubia», o el lado B de Marilyn Monroe

La cubana Ana de Armas protagonista de la biopic que presenta Netflix
La cubana Ana de Armas protagonista de la biopic que presenta Netflix.

El realizador australiano Andrew Dominik es el director de «Rubia», la abrasiva película sobre los traumas y padecimientos de Marilyn Monroe lejos de los focos que estrena mañana Netflix, y en charla con Télam aseguró que la diva «no fue tomada en serio mientras estuvo viva».

«Marilyn no fue respetada en absoluto en su vida como lo es ahora, lo cual es triste», planteó el cineasta de títulos como «El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford» (2007) y «Mátalos suavemente» (2012), en lo que podría funcionar como una síntesis al extremo del enfoque de esta historia.

Dominik Marilyn no fue respetada en absoluto en su vida como lo es ahora lo cual es triste
Dominik: «Marilyn no fue respetada en absoluto en su vida como lo es ahora, lo cual es triste».

Es que «Rubia», basada en la novela homónima de la escritora estadounidense Joyce Carol Oates, imagina la historia detrás de la historia, la mujer detrás del ícono pop: sus aspiraciones calladas, sus demonios del pasado, los ultrajes sufridos.

Con una descollante Ana de Armas en el papel de Norma Jeane Mortenson/Marilyn, la película sigue la dura infancia, el ascenso a la fama y los amores de la actriz, cantante y modelo de un modo que no dejará indiferente a nadie.

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Así se vio durante su estreno en el pasado Festival Internacional de Cine de Venecia, en el que la crudeza de la trama (que en sus casi tres horas de precioso tratamiento fotográfico incluye duras escenas de aborto forzoso, abusos sexuales, o violencia física y emocional, entre más momentos duros de digerir) fue elogiada por parte de la crítica o calificada de «explotación» por otra.

En desarrollo durante al menos 15 años, el clima de época tras el movimiento #MeToo parecen haber dado condiciones de posibilidad ideales, y audiencias interesadas, para una cinta que reflexiona sobre el feroz sistema de la fama en Hollywood y sobre el lado B del éxito de la malograda Marilyn, fallecida con apenas 36 años en 1962 por una sobredosis de barbitúricos.

«Fue un gran cambio en las ideas estadounidenses sobre el sexo, porque antes de Marilyn Monroe las películas de mujeres sexuales eran como «femme fatales» que normalmente tenían que pagar con su vida el deseo que provocaban, al final tenían que morir. Ella fue la primera a la que se la consideró bien.»Andrew Dominik

En la previa del estreno del filme, en el que también actúan figuras como Bobby Cannavale y Adrien Brody, Dominik conversó con esta agencia sobre el proceso de su desarrollo, la elección de la cubana de Armas como la Marilyn indicada y sobre el impacto de Monroe en la cultura del siglo pasado.

Télam: ¿Siempre estuviste fascinado por la figura de Marilyn?

Andrew Dominik: No, yo quería hacer una película sobre el trauma infantil y cómo se convierte en el lente a través del cual un adulto vive su vida. Mi primera idea fue hacerlo como una película sobre un asesino en serie, pero en 2008 volví a visitar «Blonde», que había leído en 2002, y pensé «wow, podría hacer esto sobre una actriz». Primero fue como un medio para un fin para contar un tipo particular de historia, y luego, por supuesto, me obsesioné con Marilyn Monroe, quedé completamente obsesionado. Soy una especie de experto en Marilyn ahora.

T: ¿Por qué dirías que Marilyn, después de 60 años fallecida, sigue cautivando a la audiencia?

AD: Marilyn es como la Venus estadounidense. Ella es como, literalmente, la diosa estadounidense del amor, la imagen de un cierto tipo de sexualidad alegre. Fue un gran cambio en las ideas estadounidenses sobre el sexo, porque antes de Marilyn Monroe las películas de mujeres sexuales eran como «femme fatales» que normalmente tenían que pagar con su vida el deseo que provocaban, al final tenían que morir. Ella fue la primera a la que se la consideró bien.

Eso es una cosa, y luego la otra cosa es que se mató. Era una persona que tenía todo lo que vemos como deseable: fama, belleza, un gran trabajo, una vida glamorosa. Y se mató, que creo que es un poco difícil entender. Y creo que hay una especie de gran fantasía de rescate a su alrededor: las personas sienten que la conocían de una manera particular y piensan que si hubieran estado allí podrían haberla salvado. Para la mujer ella representa una figura de hermana, una encarnación de todas las injusticias que se cometen contra las mujeres, y los hombres solo quieren salvarla.

T: A lo largo de los muchos años que estuvo en desarrollo esta película se consideraron otras actrices para el papel. ¿Qué estabas buscando en esta Marilyn?

AD: Este es un viaje emocional que ella tiene que emprender; quería una actuación que se sintiera increíblemente cruda y quería a alguien que no se enojara. Simplemente no se le permite enojarse hasta la sección de «Una Eva y dos Adanes» (1959); luego es como una explosión de ira, y luego quería una especie de sección de muñeca muerta medicada para el final. Así que tenía una suerte de mundo de sentimientos que quería que esa persona encarnara y quería a alguien que yo creyera que era Marilyn Monroe.

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y»Quería hacer una película sobre el trauma infantil y cómo se convierte en el lente a través del cual un adulto vive su vida.», asegura el director.

T: ¿Cómo abordaste el proceso de dar forma a esta Marilyn con Ana? ¿Qué le pediste?

AD: Hay dos aspectos. Una es la parte antropológica que es «¿puedes parecerte a ella?». Eso es cabello, maquillaje, ropa y todo ese tipo de cosas. Luego está la voz. Pero eso es solo trabajo duro de su parte. Y también va por todos los gestos y todo eso, como las expresiones faciales, que Ana practicaba con videos de Marilyn en el iPad y mirándose en el espejo.

Ese es un aspecto y, de alguna manera, es todo el trabajo de preparación. Todas las cosas que haces para poder olvidarte de ellas cuando estás filmando.

Y luego ella y yo nos sentamos durante una semana, más o menos. Revisamos el guion. Ella interpretaba a Norma y yo todos los demás papeles y simplemente repasamos las escenas y hablamos sobre la escena, que tenía que tener un cierto significado y llegar a un cierto lugar, pero tal vez hay más de una forma correcta de llegar allá. Es un proceso de descubrimiento, estás inventando diferentes escenarios para cada toma, diferentes cosas que ella quiere, diferentes cosas que le asustan, y esperás hasta que sucede algo sorprendente. Así es como lo hicimos. Ana es una gran colaboradora y es increíblemente flexible, nos adaptamos muy bien el uno al otro, creo que en términos de la forma en que nos gusta trabajar, y nos divertimos mucho. Ella es muy muy muy buena.

T: Volviendo a Marilyn, debido a la forma en que la industria la hizo encajar en esta casilla de ícono-bomba sexual, sus habilidades de actuación e inteligencia artística han sido a menudo ignoradas, subestimadas. ¿Creés que el tiempo le hizo justicia?

AD: Creo que Marilyn Monroe no fue tomada en serio durante su vida, hubo cierta confusión sobre qué hacer con ella. Intentaron convertirla en una «femme fatale», y (el director de «Los caballeros las prefieren rubias», 1953) Howard Hawks fue el que dijo «no, tienes que encontrar una forma diferente con esta chica». Y esa fue la que realmente impactó, pero se convierte en una actriz increíble. En «El príncipe y la corista» (1957) su actuación es increíble.

Igual, por muy insatisfecha que Marilyn haya estado con su carrera, es una de las imágenes más indelebles de la feminidad del siglo XX. Ella debe haberse sentido frustrada con eso, y seguro que era una gran actriz. Era alguien que probablemente buscaba explorar sus propios sentimientos a través de la actuación, y eso no era lo que la gente estaba interesada en escuchar de ella.

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