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Reflexiones de la vida diaria: «La moda de la ropa de moda»

Telam SE

La moda de la ropa de moda

Debo reconocer que no soy un seguidor de la moda. Más bien es como que la moda me persigue pero no me puede alcanzar.
Pero no se puede vivir sin saber qué está pasando en el mundo de la moda. A mi, por ejemplo, me gustan las temporadas en que se usan los colores terrosos, así tengo que lavar menos la ropa.

Y así como me ven, yo tengo un diseñador preferido al que sigo a todos lados, en cada negocio que veo una prenda suya, me fijo y capaz que le compro. No es Oscar de La Renta, ni Hugo Boss, ni Armani… el mío se llama “Liquidación”.

Pero hay gente que es devota de la moda, y se pone lo que está de moda, sin importar si le queda bien o mal. Yo creo que las debe haber convencido ver a alguna super-modelo luciendo la prenda. ¿Qué es una súper-modelo? ¿Puede volar, tienen vista de rayos X, o lo único que hacen es convertir en famosos a maridos de dudoso cociente intelectual ? ¿De qué nos protegen los supermodelos? ¿Adónde están los supermodelos cuando se nos descose un botón? Volvé, Chapulín, te perdonamos.

Me acuerdo que en una época se usaban esos pantalones camuflados, como del ejército. Me compré uno, bien camuflado. Lo guardé en el placard. Estaba tan bien camuflado que no lo volví a encontrar nunca más.

Además, todo el trabajo que hay que tomarse para vestirse bien, verse bien, ¿y con qué objetivo? El de encontrar a alguien que te desvista. Y en este sentido, nunca está de más un consejo de una tal Sofía Loren: La ropa debe ser como una cerca de alambre de púas: debe servir a su propósito, pero no obstaculizar la visión.

Y tiene razón, porque el ser humano es la única especie animal que no anda desnuda por el mundo. A excepción, claro, de perritos, monitos, y otras mascotas que sufren esos horribles vestidos que les hacen los humanos. Y la culpa es de Eva. Porque si no hubiese mordido la manzana, hoy ahorraríamos fortunas en pilchas. Lo que siempre me pregunté es: ¿de dónde salen las modas? ¿Quién es el que dice “este año se usa el verde loro”? El mundo no se puede poner de acuerdo para terminar con el hambre y sin embargo salen los corpiños con push up o los zapatos con plataforma, y allá van todas, ¡pum para arriba!

Ningún gobierno se pone de acuerdo en cómo frenar el calentamiento global, pero un par de diseñadores se visten con polera y ahí vamos todos, muertos de calor, pero con polera.

Esto es, según los que saben, porque sin sufrimiento, no hay moda. Hay que sufrir para poder pagar las cosas de moda, que son más caras. Y si no te gustan las cosas de moda, también sufrís, porque no conseguís nada que no esté de moda. A menos que te vayas a una casa estilo “Modas Yolanda” o “Confecciones Juan Carlos”, y ahí si, podés conseguir cosas bien pasadas de moda, que no te ponés ni loco. Y si no aprieta, duele e incomoda, no es moda. Digamos que es la moda es una parábola del neoliberalismo: aprieta, duele e incomoda.

Lo loco de la moda es que creemos que estamos usando algo original, único, que nos distingue de los demás, pero en realidad, cuando estamos a la moda, estamos más uniformados que el ejército chino.

Tengo claro que hay cosas que no me gustan de la moda, como esas remeras con inscripciones en otros idiomas que quien se la pone no sabe qué quieren decir, palabras tipo “I love inodors”, “By Calefactore” o “I am very stupid. Pero very very”.

Y la moda se mete hasta en los partiditos de fútbol de amigotes, donde tipos grandes se ponen la remera último modelo del PSG, la camiseta del Avispa Fukuoka de Japón o la de la selección de Burundi. Ponerte la camiseta de Messi no hace que dejes de ser de madera.

Otra cosa detestable de la moda textil: cambiarle el nombre a los colores. El color chocolate, es marrón. El brick, es anaranjado. Y el beige, hace un par de años, pasó a llamarse “camel” ¿Estamos hablando de camellos? ¿Como puede ser chic un camello? ¿Alguien tiene idea de cómo huele un camello? Evidentemente los modistos no.

Yo tenía un amigo que siempre decía que se vestía a la italiana. Claro, porque toda la ropa que se ponía tenía manchas de vino y tuco. Y tengo otros conocidos que tienen mucho mejor gusto para vestirse, porque las manchas son de sushi, o chop suey, y uno, el más cajetilla, el que más plata tiene, que anda con manchas de grasa de bife de chorizo.

Y para colmo, como es tan cara la ropa, vas, te comprás una pilcha de moda, la usás una vez y después no la usás, para no gastarla. ¡Y se pasa de moda!

Y para ir terminando antes de que este texto pase de moda, unas preguntas sin respuesta: Si para la moda existe lo “in”, lo “out”, y lo “top”, ¿Lo “in” sería la ropa de entrecasa? ¿Lo “out” no debería ser la ropa para salir?” Y lo top, ¿es entonces la ropa para usar en la terraza?

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