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«Los pacientes con EPOC no sólo pierden función pulmonar, también sufren de depresión y afección de la calidad de vida»

La principal causa de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es el tabaquismo, aunque hay otras causas menos frecuentes, como los pacientes expuestos al humo proveniente de la combustión de productos orgánicos, o los pacientes con déficit de una enzima llamada alfa 1 antitripsina. La EPOC se produce por una respuesta inflamatoria anormal al exponerse a irritantes como el humo de tabaco, pero el Dr. Nicolás Alberini, subjefe del Servicio de Neumonología del Hospital Austral, indica que la enfermedad no se da en la totalidad de los fumadores, por lo que debe haber una predisposición genética para padecerla.

Como consecuencia de la EPOC, los pacientes pierden función pulmonar, y con ello, se ven cada vez más limitados, inicialmente en las actividades más demandantes como el deporte, luego con actividades menores como los quehaceres domésticos y, finalmente, con tareas simples como el aseo personal o incluso, les falta el aire durante el reposo. Los pacientes también tienen riesgo aumentado de infecciones respiratorias, complicadas con broncoespasmo asociado y muchas veces requieren internación. “Todo ello, desencadena en depresión y afección de la calidad de vida”, asevera el doctor Alberini, que a su vez es docente de la Facultad de Ciencias Biomédicas de la Universidad Austral.

“La EPOC es parcialmente reversible si el paciente deja de fumar, sobre todo si lo hace en estadios iniciales de la enfermedad. Existen tratamientos broncodilatadores para su tratamiento, pero si el enfermo sigue fumando es imposible detener su progresión, por lo que insistir en la cesación tabáquica es, sin dudas, el primer paso en el tratamiento”, recomienda el Dr. Alberini.

El diagnóstico temprano es vital. El Dr. Alberini explica que cuando el paciente con EPOC comienza con disnea, en general, ya ha perdido gran parte de su función pulmonar. En Argentina, el estudio EPOC.AR estima una prevalencia del 14,5% con un subdiagnóstico del 77,4%. Por ello, el doctor explica la importancia del diagnóstico con una espirometría: “Es una herramienta fundamental para el diagnóstico. El estudio es simple, no invasivo y de bajo costo, y debería ser parte del chequeo de todo paciente fumador”.

La prevención es esencial, desde una educación sobre los peligros del tabaco en niños y adolescentes, al consejo profesional para que el paciente abandone el hábito de fumar poniéndolo en contacto con una Clínica o Grupo de cesación tabáquica para intervenciones más profundas, con ayuda desde el punto de vista psíquico y químico, controlando la adicción nicotínica con drogas específicas.

“No es poco lo logrado en materia de prevención, sin ir muy lejos, hace algunos años estaba permitido fumar en los aviones. De todos modos, el tabaco sigue siendo un problema de salud pública. Puntualmente en el norte de nuestro país, aún hay muchas economías que dependen de la producción del tabaco. Medidas tendientes a reemplazar dicha actividad podrían ser de utilidad”, concluye el Dr. Alberini.

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